Testimonio de los Padres Médicos de un Paciente

Dr. Paulo,

La demora de este e-mail se debe al estado de euforia que se extiende a toda la familia en un agradecimiento continuo y satisfactorio que el rostro de mi hijo y su padre demuestran desde entonces, dejándome feliz.

Ante pequeñas cosas de extrema delicadeza con amplia repercusión psicológica y porque mi hijo todavía tiene apenas 15 años, estábamos anteviendo algo que podría ser un enorme problema en el futuro.

Al comienzo del año lectivo él dijo una frase que demuestra todo lo que quiero decir y aunque yo creyese que no era aún un problema tan gran, después de esta colocación por su parte, me imaginé realmente ante un final feliz para esta etapa de su vida. "Mamá, están pasando cosas extrañas conmigo, como si yo viese a las personas y los acontecimientos a mi alrededor de manera diferente, me siento más popular y libre. Sin miedo de ser feliz .... "

La cirugía fue un verdadero éxito con resultado perfecto. Paulo si no fueses tú, tu excelente profesionalismo, tu relación con nosotros transmitiendo tanta confianza, tu habilidad y experiencia profesional, este momento mágico no habría sucedido en nuestras vidas.

Gracias.

Un abrazo Marta

Testimonio del Padre de un Paciente
Dr. Paulo Egydio,

Tras algunos años, es con alegría que vengo hasta usted para agradecer por la cirugía que realizó en mi hijo R.Z.

Su esmero profesional admirable que me recuerdo hasta hoy, su cuidado en enviar a la enfermera con noticias para tranquilizar a su padre bastante preocupado durante la cirugía, su trabajo y técnica perfectos.

Mi hijo hoy es feliz y nunca más tuvo problemas con relación a la curvatura pronunciada que existía.

Entonces agradezco y le pido a Dios que le dé salud y felicidad para que siga este trabajo maravilloso, utilizando las técnicas que usted ha desarrollado.

Un gran abrazo,

A.Z. (padre del R.Z.)
Paraná – Brasil

 
Testimonio de la Madre de un Paciente

Las madres de hijos varones

Cuando mi hijo aún era un bebé, todas las veces que le iba a cambiar sus pañales y su pajarito aún estaba paradito notaba una curvatura hacia abajo, le fui preguntando a los familiares y todos me decían, es así mismo, cuando crezca todo se arregla.

Pero yo estaba demasiado desconfiada que algo no estaba bien, ¿cómo el pene podría tener una curvatura al medio y hacia abajo? Comencé a procurar algunos urólogos y ninguno de ellos parecía entender lo que yo estaba diciendo, que mi hijo se quedaba con el pene curvado en erección, y que yo era la única persona que testimoniaba este momento en los cambios de los pañales, oí de la boca de varios médicos que era fimosis, frenillo y que cuando él creciera todo estaría bien.

Bien, mi hijo comenzó a crecer, y siempre que yo tenía la oportunidad de verlo de pajarito parado, allí estaba él, tuerto y para abajo. Hablé con varias madres, y todas me decían – El de mi hijo también es así, está todo normal.

Así fue que por acaso vi un reportaje del Dr. Paulo en la TV, y tuve la certidumbre de que mi hijo tenía una curvatura peneana grave, y que si no fuese corregida, él sería un adulto con problemas de orden emocional, sexual y afectiva muy serios.

Noté entonces que la mayoría de las personas ignora que tal problema pueda existir, no es que las madres no estén atentas, ellas no lo saben. Descubrí también que los medios tienen serios problemas al hablar sobre curvaturas peneanas en la tv, y por eso la gran mayoría de las personas lo desconoce.

Una vez pasada la infancia y entrando en la adolescencia el niño no procura ayuda, por timidez, se aísla, primera novia, primera relación sexual pasan a ser tabúes, quedarse sin ropa enfrente de los amigos, vestidor masculino pasan a ser evitados, sin contar los enormes problemas emocionales que vendrán por delante.

Me pregunto, ¿por qué y de dónde vino esta contra cultura, pues nuestras niñas cuando entran en la adolescencia salimos de carrera con ellas al ginecólogo de la familia, por qué no llevamos a nuestros niños al urólogo?Nosotras mujeres, madres, somos responsables por la salud de nuestros hijos, por la salud emocional, por la salud afectiva, por la salud sexual. Queremos que nuestros hijos sean felices de manera plena.

Entonces queda aquí mi testimonio y mi apelación a todas las madres. Procuren un urólogo, no cuesta nada, sólo un poquito de nuestro tiempo de madre, que es bien corrido lo sé. Una cirugía bien sencilla y rápida puede evitar tanto sufrimiento y tanto desamor a nuestros hijos. Mi hijo hoy tiene 11 años, él ni sabe la gravedad del problema que tenía, y quizá nunca lo sepa, ya que él nunca llegó a tener ningún trauma, él crecerá feliz como todos los otros niños.

Un bezo enorme al Dr. Paulo Egydio, que me atendió con tanta paciencia, aclaró tantas dudas y trató a mi hijo con todo cuidado.

Rosana
Marzo 2008