Las madres de hijos varones
Cuando mi hijo aún era un bebé, todas las veces que le iba a cambiar sus pañales y su pajarito aún estaba paradito notaba una curvatura hacia abajo, le fui preguntando a los familiares y todos me decían, es así mismo, cuando crezca todo se arregla.
Pero yo estaba demasiado desconfiada que algo no estaba bien, ¿cómo el pene podría tener una curvatura al medio y hacia abajo? Comencé a procurar algunos urólogos y ninguno de ellos parecía entender lo que yo estaba diciendo, que mi hijo se quedaba con el pene curvado en erección, y que yo era la única persona que testimoniaba este momento en los cambios de los pañales, oí de la boca de varios médicos que era fimosis, frenillo y que cuando él creciera todo estaría bien.
Bien, mi hijo comenzó a crecer, y siempre que yo tenía la oportunidad de verlo de pajarito parado, allí estaba él, tuerto y para abajo. Hablé con varias madres, y todas me decían – El de mi hijo también es así, está todo normal.
Así fue que por acaso vi un reportaje del Dr. Paulo en la TV, y tuve la certidumbre de que mi hijo tenía una curvatura peneana grave, y que si no fuese corregida, él sería un adulto con problemas de orden emocional, sexual y afectiva muy serios.
Noté entonces que la mayoría de las personas ignora que tal problema pueda existir, no es que las madres no estén atentas, ellas no lo saben. Descubrí también que los medios tienen serios problemas al hablar sobre curvaturas peneanas en la tv, y por eso la gran mayoría de las personas lo desconoce.
Una vez pasada la infancia y entrando en la adolescencia el niño no procura ayuda, por timidez, se aísla, primera novia, primera relación sexual pasan a ser tabúes, quedarse sin ropa enfrente de los amigos, vestidor masculino pasan a ser evitados, sin contar los enormes problemas emocionales que vendrán por delante.
Me pregunto, ¿por qué y de dónde vino esta contra cultura, pues nuestras niñas cuando entran en la adolescencia salimos de carrera con ellas al ginecólogo de la familia, por qué no llevamos a nuestros niños al urólogo?Nosotras mujeres, madres, somos responsables por la salud de nuestros hijos, por la salud emocional, por la salud afectiva, por la salud sexual. Queremos que nuestros hijos sean felices de manera plena.
Entonces queda aquí mi testimonio y mi apelación a todas las madres. Procuren un urólogo, no cuesta nada, sólo un poquito de nuestro tiempo de madre, que es bien corrido lo sé. Una cirugía bien sencilla y rápida puede evitar tanto sufrimiento y tanto desamor a nuestros hijos. Mi hijo hoy tiene 11 años, él ni sabe la gravedad del problema que tenía, y quizá nunca lo sepa, ya que él nunca llegó a tener ningún trauma, él crecerá feliz como todos los otros niños.
Un bezo enorme al Dr. Paulo Egydio, que me atendió con tanta paciencia, aclaró tantas dudas y trató a mi hijo con todo cuidado.
Rosana
Marzo 2008